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Centro de Actividades Rurales

Centro Actividades Rurales s
Centro Actividades Rurales

Centro de Actividades Rurales

+ Situación > Finca Lo Ribera. La Palma. Cartagena.
+ Fecha > 1999 – 2002
+ Promotor > Pepe Inglés
+ Arquitecto > Martín Lejarraga
+ Presupuesto > 110.974 € (rehabilitación 27.953 € + obra nueva 83.021 €)
+ Superficie Rehabilitación > 159,20 m2
+ Superficie Obra Nueva > 209,80 m2
+ Estudio Martín Lejarraga > Patricia Reus (Arq.), Julián Lloret (Delineante)
+ Estructura > Francisco Ruiz-Gijón (Arq.)
+ Pintores > Ángel Charris / Gonzalo Sicre / Ángela Acedo / José Inglés
+ Fotógrafos > Juan de la Cruz Megías / David Frutos
+ FAD 2003 > Finalista
+ XII Premios de Arquitectura Región de Murcia > Premio
+ METALOCUS nº 10
+ Catálogos de Arquitectura nº 12 COAMU
+ Catálogo FAD 2003
+ On Diseño nº 244
+ Catálogo XII Premios de Arquitectura Región de Murcia
+ Documentos de Arquitectura nº 57
+ Detalles de Arquitectura nº 6 ‘Piscinas’

OLOR A MAR


Querido Martín:


Mientras abro el sobre que me mandas con tus obras, suena el último trabajo de Manu Chao, “próxima estación, Esperanza”, que en mi estudio ponen con fruición. Las 1+ canciones que contiene se van desgranando con una gracia y un salero que sólo el cantante gallego-parisino-peruano tiene. Y en la cuarta canción “promiscuity”, suena una y otra vez la palabra “flexibility” (en realidad dice otras cosas, pero a mí me suena a eso). Y coincide con la “flexibility” que tú proclamas en la memoria de tu estupendo proyecto y consigues en la realidad en tu obra de la galería “my name´s lolita”.


Pero, la primera imagen, fascinante, que se ofrece a mis ojos abierto el sobre es otra. Veo una plataforma de hormigón flotando sobre el mar, como si de un pantalán se tratara. Y en ese mar, palmeras generosas. Y un niño. Y una alberca todavía vacía excavada en ese plano tan fuerte. Luego, sin perderse por ello la fascinación de la primera impresión, descubro que el mar no es mar. Que es el campo infinito. Y que la casa, magnífica, es una casa que abre su ojo asombrado al paisaje y, como contrapunto, se establece una plataforma respaldada por unas gradas desde las que contemplar ese paisaje infinito a cielo abierto. Una maravilla. Todo atravesado por el aire de la mejor arquitectura. Estudiado luego con lupa el proyecto, se echa de menos el costado inclinado acogedor. Todo de 10.


Pero en tu envío me sacas enseguida de aquel huerto para llevarme a ese otro huerto de la galería que también está muy bien.


La galería es impecable. Lo que todo buen arquitecto debe hacer está allí. Con el mínimo número de elementos sacas el máximo provecho. Cortas, quitas, limpias, pones, añades, giras, etc. todo con una justeza perfecta. Todo con un criterio de, ya lo dices en tu memoria, de máxima flexibilidad. Todo se puede abrir, todo se puede cerrar. Un espacio único, blanquísimo, donde a base de giros y cambios de planos, a base de introducir sombras, cambia en sus cualidades.


Ingeniosa la construcción, se ve que están muy bien estudiados los mecanismos y las formas necesarias para que funcionen muy bien. Vienen a mi memoria las estupendas actuaciones de Elías Torres, tanto en la capilla como en la ferretería. Como un juego de magia.


A uno le gustaría, si pintara, hacer una exposición en esa galería. O ver muchas exposiciones distintas en esa galería. A mí me gustaría, si visitara el campo murciano, acercarme a reposar a esa casa que flota entre palmeras y que tiene ese “algo más” que tanto hoy los arquitectos echamos de menos.


NB. Terminado el disco de Manu Chao con aquello de “una infinita tristeza”, decido volver adonde solía y pongo a Kathleen Ferrier a cantar el “qui sedes” de la misa en sí menor de Bach. Y vuelvo a pensar en esa casa de infinita belleza.


ALBERTO CAMPO BAEZA