on

Eleuterio Peluqueros. Cartagena.

eleuterio peluqueros s
eleuterio peluqueros

Eleuterio Peluqueros. Cartagena.

+ Situación > Plaza Juan XXIII. Cartagena.
+ Fecha > 2002
+ Promotor > Eleuterio Peluqueros
+ Arquitecto > Martín Lejarraga
+ Presupuesto > 192.323 €
+ Superficie Construida > 200,00 m2
+ Estudio Martín Lejarraga > Patricia Reus (Arq.), Julián Lloret (Delineante)
+ Contratista > Salvador Ros
+ Fotógrafo > Juan de la Cruz Megías / Moisés Ruiz
+ III Premios SALONI 2003 > Finalista
+ Catálogo III Premios SALONI 2003
+ ON Diseño nº 246

Memoria del proyecto


“Evitamos la opacidad igual que la transparencia”


Las pequeñas piezas de ensamblaje en los elementos de uso se han perfeccionado hasta igualarse a los logros de la arquitectura en los edificios.


La estructura de pilares lo mismo que las rótulas del mobiliario se liberan de otras servidumbres para hacerse mínimas-practicables-móviles-resistentes-sustituibles y posibilitar un espacio abierto-diáfano lleno de aire y luz.


La peluquería, debido a esto, es un espacio ligero, amplio, “vacío” (abstracto) pero también capaz de un uso exhaustivo y variado dentro del programa diverso que este local requiere.


El cerramiento exterior, atento a la intimidad del interior, se abre hacia los árboles de la plaza; pero siempre de una manera no dramática, imperceptible si se quiere (¡pero con contenido!), carente de carpinterías o marcos de visión. Mediante la transición de vidrios de diferente condición evitamos los saltos entre lo cerrado y lo abierto.


Por la situación de la peluquería en una primera planta la fachada solo es una fina piel de relación térmica y visual.


El espacio, interior de “tacón alto” (EXIT), separado de las inconveniencias de la calle por una altura. Un suelo continuo de madera. Un falso techo como un contenedor blanco y liso para la iluminación-aire y guías continuas para los espejos.


Espejos asignados a cada sillón de la peluquería. Grandes, aislados, pivotantes alrededor de fustes de acero de poca sección que pueden ajustarse y recolocarse por la guía del falso techo que es una “cinta” que recorre todo el local.


Los sillones, sueltos sobre el suelo y no ligados a las paredes, son elementos ligeros altamente específicos.
El mobiliario busca su posición, gira, se dobla sobre sus codos pero no interviene con su presencia en la compartimentación del local.
Tampoco los armarios que se llevan a las paredes alejadas del cerramiento de fachada (armarios “sin peso” por los vidrios traslúcidos iluminados desde el interior).