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MARINO

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MARINO

MARINO take away

+ Situación > Calle del Aire, 8. Cartagena.
+ Fecha > 24 Marzo – 4 de Abril 2014
+ Promotor > Miguel Artés
+ Arquitecto > Martin Lejarraga
+ Presupuesto > 3.120,00 €
+ Superficie Construida > 11,25 m2
+ Estudio ML
+ Diseño logo > Ángel Charris
+ Constructor > Jose Emilio Carrillo
+ Fotógrafo arquitectura > David Frutos
+ Periódico > La Verdad, 23 Mayo 2014

MARINO take away

Un tributo a las viejas tabernas en un espacio XXS

El establecimiento se sitúa en un bajo comercial de once metros cuadrados de superficie en la calle del Aire, en pleno centro histórico de la ciudad de Cartagena. La idea es transformar el espacio existente, un pequeño cubo blanco dedicado a galería de arte, en un local de venta de bebidas y comidas para llevar.

Las condiciones de partida son un lugar de reducidas dimensiones (XXS), un presupuesto ajustado (XXS_$) y una fecha de apertura inminente (XXS_min); con esos datos se proyecta la intervención. Los productos a la venta en los que el pescado es el protagonista, el nombre del local, “Marino”, el delicado logo, de Ángel Charris, y la presencia cercana del puerto, nos invitaron a hacer del pequeño recinto un tributo a las viejas tabernas portuarias de la ciudad.

La madera como elemento que cubre toda la superficie, el color como distribuidor del espacio y la luz, como generadora de una atmósfera cambiante a lo largo del día, son los materiales constructivos del proyecto. A partir de esas decisiones el empleo de elementos reutilizados permite ajustarse al presupuesto, de manera que se aprovechan los paramentos existentes como soporte directo del revestimiento, se emplea madera de palés reciclados y desmontados, muestras de material de vidrio laminar procedente de otra obra (las piezas de vidrio serigrafiado con peces), antiguas piezas cerámicas rescatadas del propio edificio original, y se integra la tira de luz central existente.

Sobre la superficie continua de madera gastada y sucia, pero vibrante por  el ritmo de su trama, sus medidas y sus texturas,  se pintan tablas y líneas de color que puntean y ordenan el lugar, y se añade una nueva línea de luz de bombillas. Las tablas se atornillan a las placas de cartón-yeso existentes, en cuyo trasdós se van alojando las instalaciones y sus conexiones. La disposición de los diferentes aparatos necesarios para la actividad logra aprovechar al máximo el espacio creando zonas claramente diferenciadas. En cuanto a la iluminación del interior se combina la luz día de ambiente general con la tira central y la línea de bujías de baja intensidad con la que se consigue una luz de tono escenográfico.

Finalmente el pavimento se resuelve con una superficie continua de pintura vinílica azul. Al exterior las puertas de entrada con perfiles de acero oxidado se integran en la fachada del mismo material estableciendo una relación coherente con el tratamiento natural del resto de materiales, dejando adivinar la naturaleza del local.

Uno de los primeros clientes del local preguntó al entrar:

-          ¿Es éste el Lejano Oeste, papá?